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La mejor manera de limpiar tu terraza

Siga estos consejos para mantener su terraza impecable

Después de una limpieza en profundidad, nos suele invadir una sensación de satisfacción y alegría cuando comprobamos la mejora de la superficie que se ha tratado.

limpieza de terrazas

Pero para que el resultado final sea el esperado, resulta muy importante saber cómo se deben afrontar los diferentes tipos de limpieza profesional.

Limpiar el suelo de la terraza

La terraza es una espacio estupendo para disfrutar durante el buen tiempo, pero muy poco utilizado y totalmente expuesto a los factures meteorológicos en invierno. Aunque se suele mantener abandonada en invierno, suele ser al llegar la primavera cuando se pasa mucho tiempo a diario en ella. Es por tanto este momento del año cuando se suele realizar trabajos de rehabilitación y limpiar la terraza más en profundidad. A la hora de conseguir que su suelo quede reluciente, resulta imprescindible limpiarlo con detalle eliminado todas las hojas, el polvo y la suciedad que en él se hayan almacenado. Para ello es conveniente utilizar un cepillo duro más adecuado para este suelo. Después de barrer, el suelo de debe fregar con agua y un producto de limpieza para suelos de terraza. Si está hecho de barro cocido, será suficiente si añade un poco de lejía al agua en el mismo cubo y friega detenidamente. Si aun así quedan restos de suciedad pegados al suelo, puede despegarlos con un cepillo utilizado específicamente para fregar el suelo, el cual raspará esa superficie y arrancará todo aquello que esté adherido al barro.

Si por el contrario su suelo es de madera tendrá que utilizar otros productos para que su limpieza sea efectiva. Para este material se recomienda un blanqueador oxigenado mezclado con agua. La madera no se estropeará, ya que está utilizando un limpiador ecológico. Los suelos de ladrillos se suelen limpiar con agua y jabón neutro. La mezcla en un cubo de agua de esencia de pino con aceite de linaza les dará un buen brillo.
Para los suelos de piedra o cemento se debe mezclar en agua con amoniaco, o con jabón neutro.

A la hora de limpiar las barandillas de su terraza, en primer lugar deberá quitar el polvo con un trapo seco. A continuación puede pasarles agua y jabón neutro, o detergente no alcalino si las barandillas tienen bastante suciedad y son de aluminio. Si se han oxidado por las inclemencias del tiempo, en primer lugar tendrá que lijar el óxido, y  pintarlas de nuevo.
Aunque no es habitual, algunas terrazas cuentan con suelos de cemento o piedra. En estos casos, lo correcto es usar amoniaco, vinagre o jabón neutro mezclados con el agua.

Ventanas de aluminio blanco

Para devolver a estas ventanas su color blanco reluciente, se deben limpiar con una bayeta absorbente que se impregnará de agua y detergente, para a continuación secarlo con el fin de que no queden cercos de agua en el marco.  Es importante no usar trapos que puedan dejar pelusas, ni esponjas rugosas que podrían estropear el brillo del aluminio blanco. Así se le dará brillo y no saldrán manchas de humedad ni de óxido.  Si hay manchas que aún permanecen después de esta limpieza, se pueden tratar con amoniaco diluido en agua. Para quitar las manchas de grasa, o los restos de pintura se recomienda utilizar alcohol y retirar los restos con una bayeta húmeda con agua templada. Para terminar se secarán las ventanas.

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