Blog de limpieza de oficinas

Limpieza de la caldera de una oficina

⌚ Tiempo de lectura 2 Minutos

El frío aún no ha desaparecido por completo y es posible que haya áreas en las que aún necesitemos encender nuestros calentadores para calentar un poco el ambiente. Sin embargo, a veces no es tan simple como parece: un ejemplo muy claro de esto es cuando estamos a punto de encender el calentador (que no se enciende desde hace casi un año) y vemos que no se calienta. como siempre. Esta situación es muy común en muchos hogares; Por ello, te vamos a dar algunos consejos para el mantenimiento de tu caldera de gas y radiadores, para que tus hogares puedan estar cómodos con una temperatura mucho más cálida.


Problemas comunes con los radiadores

A veces, la razón por la que un radiador está frío en su totalidad o en partes y no funciona puede ser un simple descuido: asegúrese de que se haya ajustado la presión correcta en la caldera y que haya suministro eléctrico. Sin embargo, es cierto que otras veces el problema radica en el interior del dispositivo como cuando existe algún tipo de bloqueo que impide su normal funcionamiento. En estos casos siempre es mejor acudir a un profesional para que lo manipule sin ocasionar ningún daño.

Otra razón por la que el calentador puede no terminar de encenderse es cuando hay aire atrapado dentro del aparato; La extracción o purga de aire se puede realizar de forma fácil y sencilla. Las inspecciones periódicas y la limpieza adecuada del interior y exterior de la unidad permitirán que nuestros radiadores duren más y sean eficientes.


Purga

En primer lugar, debe saber qué necesita para purgar los radiadores al menos una vez al año. Con esto nos aseguraremos de que está funcionando correctamente y que no nos falla en el tiempo menos indicado. Para ello, comprobaremos que la caldera o calefactor esté apagada y que el radiador no esté funcionando (totalmente frío), ya que estamos a punto de manipularlo.

Tendremos que asegurarnos de que el radiador esté limpio, sin rastros de polvo o suciedad que puedan influir en que la temperatura no se distribuya como debería al encenderlo. Para la purga, necesitaremos herramientas para abrir el radiador (como una llave), recipientes como baldes para recoger el agua derramada y trapos para secar y limpiar. También nos vendrá bien tener un producto específico para purgar el radiador.

Es necesario asegurarse de que el otro tramo de la tubería (el que no tiene válvula de apertura) sea fijo, para evitar roturas durante la manipulación. Con la llave abriremos la válvula situada en la parte superior y, si hay aire atrapado, escucharemos el silbido de este último a medida que se vacía. Si es necesario abrir el radiador desde abajo para drenar el agua, es mejor realizar la operación lentamente y evitar que el agua caiga de repente.

También tenemos la posibilidad de desmontar el radiador para facilitar la realización del proceso: podemos trasladar el dispositivo a la bañera y asegurar la limpieza interna añadiendo agua con la manguera hasta que la abertura quede limpia. El producto de purga especial nos ayudará en este paso a asegurarnos de que no queden rastros de suciedad que nos puedan dar problemas. Una vez finalizado el proceso, todas las válvulas deben mantenerse bien cerradas para evitar fugas. Si no cuentas con el tiempo suficiente para realizar este tipo de tareas, confía en profesionales.